Desde el puente “aguas abajo” en el estero Rehue, pasando a través de una espesa vegetación, casi en una forma fantástica se presenta un paisaje de singular belleza por sus características especiales. Una pequeña cascada y un pozo muy profundo tallado por el agua completa el escenario natural, en donde a eso de las doce de cada día solía aparecer un carnero de gran contextura por sobre la cascada. Cuando el animal se daba cuenta de que algún humano lo espiaba se lanzaba a las profundidades de la poza, no volviendo a salir de las aguas y causando un gran asombro en los intrusos visitantes.
Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura. |