Este lugar queda en las faldas de los cerros más altos de Quirihue. Entre ellos, hay una laguna que se ve siempre cubierta por una especie de neblina, hasta que alumbra el sol. Pero, si a pesar de ello, permanece una nubecilla sobre las aguas, hay que tenerle miedo a la aparición de un potro salvaje que emerge desde las aguas.
En el tiempo de las cosechas, cuando están las bestias trillando el trigo, las yeguas se vuelven locas saliendo despavoridas en todas direcciones.
Para poder trabajar hay que enlazar el potro.
La solución la dio un brujo del lugar “Hay que trenzar un lazo de corteza de palqui”.
Desde entonces, todos los lugareños mantienen un lazo de palqui colgado en un clavo cuadrado. Si el potro sale, lo toman con toda tranquilidad y lo devuelven a la laguna. Así pueden trabajar tranquilos.
Por Ramón Orellana Yánez – Dueño de Cabañas Rucamar - Cobquecura. |