Entre el cerro la Campana y el Cajón de los perros cuentan que en las noches subía una sirena a una pequeña roca que está casi a la orilla de la playa a peinarse los cabellos con una peineta de oro y mientras lo hacía entonaba lindas canciones que hipnotizaban a quienes escuchara.
Un buen día, unos pescadores pasaban por ese lugar y al ponerse a escuchar el canto de la sirena quedaron de inmediato hipnotizados sumergiéndose en las profundidades del mar y así perecer por inmersión, perdiéndose para siempre sus cuerpos.
Un anciano que conocía bien esa historia un día salió de pesca con unos jóvenes amigos, él les comento lo sucedido en señal de advertencia, pero ellos no le hicieron caso. El viejo al pasar por el lugar se tapó los oídos para no escuchar, los jóvenes rieron, paro casi al instante quedaron hipnotizados lanzándose al mar y aspa desapareciendo para siempre.
Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura. |