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La Lobería
La loba blanca
La era de pullay
La sirena y el Cerro la Huacha
El Piuchén
Un perro blanco en la Reforma
Destrucción del puerto de Buchupureo
La iglesia de piedra
La serpiente de la iglesia de piedra
El entierro de la iglesia de piedra
Piedra la Seña
Los remolinos del guanaco
El diablo de la Candelilla
Los duendes del estero Coqueto
La cama del diablo
El arco de los enamorados
Las huellas de la carreta del diablo
La pata de la mula
Los piratas en Taucú
La playa Mure
Piedra las comadres
El salto del diablo
La sirena
La poza del carnero
Naufragio en Huilquicura
Piedra de la campana
La virgen de Santa Rita I
La virgen de Santa Rita II
La cueva de Huilquicura (de Santa Rita)
Las hadas de Santa Rita
Kakipeluka
Leyenda de Malalco
La laguna de Santa Cruz
Anécdota en la Lobería
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Con más de 50 kilómetros de costa de finas arenas grises, y un mar sin contaminación, Cobquecura es excelente para la practica de deportes náuticos como la pesca deportiva obteniendo buenos ejemplares de Corvinas, Róbalos y Lenguados, además de la práctica de surf y bodyboard. Se pueden apreciar a través de toda la costa formaciones rocosas espectaculares ubicadas a escasos metros del campo, lo que permite observar verdes parajes y ríos aptos para el baño y la pesca. Esto convierte a Cobquecura en un verdadero santuario de la naturaleza.
KAKIPELUKA:

En tiempos muy remotos, vivían en esta zona dos caciques muy poderosos: Name, que tenía sus dominios en lo que hoy es Cauquenes y Nogueche, en las márgenes del Itata.

Un hijo de este último se enamoró de una hija de Name y quiso raptarla, pero falló en el intento.

Se hizo acompañar de un famoso hechicero llamado Kakipeluka y fue hasta los reductos de Name a ofrecer por ella una buena dote, pero su padre la encontró de poca monta. No quería entregar a su hija en manos de un heredero de su enemigo de siempre. Por eso, puso como condición, que a de más de los animales y cereales ofrecidos, debía construir una laguna en la cima del cerro que hoy lleva su nombre.

Después de un tiempo, fue cumplido su deseo.
Pretendiente y hechicero, fueron nuevamente a visitar a Name para darle cuenta de que su pedido se había realizado, pero este negó una vez más a acceder a su solicitud.

Indignados ambos, se retiraron de su presencia y se dirigieron hacia la laguna, escondiéndose entre los matorrales.
No tardó en llegar Name con sus hijas a ver la laguna. Apretujándose entre ellas, la miraban asustadas.

Entretanto, la que había sido pedida en matrimonio, yacía acurrucada a la sombra de un maitén. Al verlas su padre, les insinuó que fueran a mojarse los pies y los cabellos.

La primera en salir presurosa fue la dolorida novia. Sumergió sus pies en el agua y comenzó a peinar sus cabellos. Pero, por arte de magia de Kakipeluka, debió seguir avanzando hasta el centro de las aguas, sumergiéndose lentamente, para no salir más.

Todos los años, cuando brilla la última Luna llena de Diciembre, se le ve aparecer en el centro de la laguna, acicalando sus cabellos, para desaparecer luego como una ilusión.

Por Ramón Orellana Yánez – Dueño de Cabañas Rucamar - Cobquecura.