Afortunado es aquel buen hombre que el primero de enero se atreva a incursionar por las galerías de la cueva de Huilquicura, pues dos hadas lo ayudan a atravesarla hasra el cerro Coiquén de Quirihue. Si las hadas lo encuentran amable, humilde y de buenos sentimientos le entregan un tesoro que cada día lo empobrecen más y más hasta dejarlo en la miseria más grande.
Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura. |