Muchos años atrás el Puerto de Buchupureo era muy conocido por el gran movimiento económico que por él circulaba.
La mayor riqueza y poder estaba en las manos de don Juan España y Mas, hombre acostumbrado a mandar y ser obedecido, y que sólo creía en la fuerza del dinero.
Los habitantes del pueblo eran muy devotos y fieles a la Virgen del Carmen, patrona del puerto. Para ofrecer sus mandas y ofrendas, los creyentes debían pasar por las tierras de don Juan. cada vez el poderoso se enfurecía mas por ello, renegando de la Virgen ásperamente y quejándose porque el caminar de la gente destrozaba parte de las siembras. Cierto día, enfurecido, mandó a su gran perro de color negro a sacar un paquete de velas que estaba depositado a los pies de la Virgen, pero el animal no le obedeció; embrutecido de rabia, extrajo un revólver y disparó enloquecido varias veces a la imagen destrozándola. El castigo no se hizo esperar; el orgullo y vanidad de don Juan, de nada le sirvieron cuando en la noche, las embravecidas olas del mar arrasaron con todos sus bienes, sembrados, animales y bodegas del puerto, dejándolo como mudo testigo a unos pilotes de las bodegas en el río y a un único poste del embarcadero entre las rocas, los que aún hoy se pueden ver.
El destino de don Juan aún es desconocido; algunos creen que después de la furia del mar se fue a España en busca de mejores horizontes. Para otros, desapareció junto a todo lo que el mas se llevó. Trágico fin para quien osó levantar la mano a la Virgen.
Pasado el tiempo la Virgen apareció en unos requeríos de Huilquicura.
Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura. |