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La Lobería
La loba blanca
La era de pullay
La sirena y el Cerro la Huacha
El Piuchén
Un perro blanco en la Reforma
Destrucción del puerto de Buchupureo
La iglesia de piedra
La serpiente de la iglesia de piedra
El entierro de la iglesia de piedra
Piedra la Seña
Los remolinos del guanaco
El diablo de la Candelilla
Los duendes del estero Coqueto
La cama del diablo
El arco de los enamorados
Las huellas de la carreta del diablo
La pata de la mula
Los piratas en Taucú
La playa Mure
Piedra las comadres
El salto del diablo
La sirena
La poza del carnero
Naufragio en Huilquicura
Piedra de la campana
La virgen de Santa Rita I
La virgen de Santa Rita II
La cueva de Huilquicura (de Santa Rita)
Las hadas de Santa Rita
Kakipeluka
Leyenda de Malalco
La laguna de Santa Cruz
Anécdota en la Lobería
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Con más de 50 kilómetros de costa de finas arenas grises, y un mar sin contaminación, Cobquecura es excelente para la practica de deportes náuticos como la pesca deportiva obteniendo buenos ejemplares de Corvinas, Róbalos y Lenguados, además de la práctica de surf y bodyboard. Se pueden apreciar a través de toda la costa formaciones rocosas espectaculares ubicadas a escasos metros del campo, lo que permite observar verdes parajes y ríos aptos para el baño y la pesca. Esto convierte a Cobquecura en un verdadero santuario de la naturaleza.
DESTRUCCIÓN DEL PUERTO DE BUCHUPUREO:

Muchos años atrás el Puerto de Buchupureo era muy conocido por el gran movimiento económico que por él circulaba.
La mayor riqueza y poder estaba en las manos de don Juan España y Mas, hombre acostumbrado a mandar y ser obedecido, y que sólo creía en la fuerza del dinero.

Los habitantes del pueblo eran muy devotos y fieles a la Virgen del Carmen, patrona del puerto. Para ofrecer sus mandas y ofrendas, los creyentes debían pasar por las tierras de don Juan. cada vez el poderoso se enfurecía mas por ello, renegando de la Virgen ásperamente y quejándose porque el caminar de la gente destrozaba parte de las siembras. Cierto día, enfurecido, mandó a su gran perro de color negro a sacar un paquete de velas que estaba depositado a los pies de la Virgen, pero el animal no le obedeció; embrutecido de rabia, extrajo un revólver y disparó enloquecido varias veces a la imagen destrozándola. El castigo no se hizo esperar; el orgullo y vanidad de don Juan, de nada le sirvieron cuando en la noche, las embravecidas olas del mar arrasaron con todos sus bienes, sembrados, animales y bodegas del puerto, dejándolo como mudo testigo a unos pilotes de las bodegas en el río y a un único poste del embarcadero entre las rocas, los que aún hoy se pueden ver.

El destino de don Juan aún es desconocido; algunos creen que después de la furia del mar se fue a España en busca de mejores horizontes. Para otros, desapareció junto a todo lo que el mas se llevó. Trágico fin para quien osó levantar la mano a la Virgen.

Pasado el tiempo la Virgen apareció en unos requeríos de Huilquicura.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.