Antiguamente la cueva de Hulquicura era asombrosamente hermosa, con un esplendor y claridad digna del aposento de una reina. Pero como la gente hizo de la festividad una fiesta pagana, una diversión sin fe, causó el enojo de la Virgen, quien, para escarmentarlos, mandó a que la caverna se obscureciera y fuera tenebrosa a los ojos humanos, para que nadie nunca pudiese contemplar su belleza, aún con la ayuda de linterna por muy potentes que fueran.
Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura. |