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Rucamar cuenta con 6 cabañas.

4 Cabañas para 3 Personas (cama matrimonial y cama de plaza y media)

2 Cabañas para 6 Personas (cama matrimonial, 2 camas de plaza y media y camarote con 2 camas de plaza y media). Estas cabañas cuentan con cocinilla, frigobar, TV, comedor y loza para 6 personas.

Todas las cabañas cuentan con baño, agua caliente y amplia zona de estacionamientos.
 
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Valores diarios Rucamar


Cabaña para 3 Personas
$ 15.000

Cabaña para 6 Personas
$ 25.000

Precios conversables dependiendo de la cantidad de días y la temporada.

Reservar una cabaña
 
Con más de 50 kilómetros de costa de finas arenas grises, y un mar sin contaminación, Cobquecura es excelente para la practica de deportes náuticos como la pesca deportiva obteniendo buenos ejemplares de Corvinas, Róbalos y Lenguados, además de la práctica de surf y bodyboard. Se pueden apreciar a través de toda la costa formaciones rocosas espectaculares ubicadas a escasos metros del campo, lo que permite observar verdes parajes y ríos aptos para el baño y la pesca. Esto convierte a Cobquecura en un verdadero santuario de la naturaleza.
LA LOBERÍA:

Frente a Cobquecura, se hace visible la lobería, con sus tres islotes donde apaciblemente descansan los lobos marinos. Según la leyenda estos islotes formaban parte de un castillo. Cada uno tenía un nombre, el más grande era el "castillo", el mediano, "la cochera" y el más pequeño, "la perrera". El castillo era habitado por una reina famosa por su maldad y egoísmo; gustaba de burlarse de los mendigos que recurrían a pedir comida, la cual ella prefería dar a los perros.

Un día cualquiera, llegó al castillo una mujer que desesperada y hambrienta, rogaba la ayuda de la reina, pero esta, como de costumbre, no hizo más que entretenerse con el dolor ajeno. Ante tan cruel respuesta, la pobre mujer, con todo su dolor y humillación, profirió una maldición que salió de lo más profundo de su atribulado ser. Las proféticas palabras "ojala que algún día caigan rocas que tapen tu castillo, tu perrera y tu cochera y que todo se llene de agua" se cumplieron sin demora. Todos los habitantes del castillo se convirtieron e lobos marinos. La reina, en cambio, se transformó en una graciosa Loba Blanca, formándose así la lobería de Cobquecura.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura
LA LOBA BLANCA:

Hace muchos años, en Cobquecura, hubo una hermosa india de piel blanca como la nieve y de cabellos negros como la noche, todo en ella inspiraba amor, pero a ella no le atraían los hombre, sólo sentía adoración por el mar, se sumergía en él, dejándose arrastrar e imaginando que era acariciada por éste. El mar era su mundo, en el agua parecía transformarse, vivía plenamente, lo que no era así cuando salía hacia la orilla, era como si muriera, y que su vida quedara enredada entre las olas de ese mar que tanto amaba.

Había un indio que la quería y deseaba apasionadamente sin conseguir de ella ni siquiera una mirada.

Un día la vio desnudarse y sumergirse en el mar; fue a verla y enloquecido de pasión, quiso seguirla para aprisionar su cuerpo y maravillarse entre sus brazos, pero el mar se enfureció, y tiró al indio hacia la orilla, llevándose a la mujer sobre las blancas olas con encajes de espuma hacia su tribu gritando lo que había visto, volviendo luego con todos sus compañeros al lugar de la tragedia y tamaña sorpresa la que tuvieron al ver en el lugar donde había desaparecido la mujer, tres rocas parecidas a un castillo, emergiendo de las profundidades del mar, y sobre él una hermosa loba blanca tendida, mirando el agua.

Un viejo indio dijo que los ojos de la loba eran los mismos ojos verdes de la india que se enamoró del mar.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura
LA ERA DE PULLAY:

En Pullay, al dueño de los trigales más hermosos del lugar, solía vérsele cada tarde poco antes de la puesta de sol, cabalgando fusta en mano su caballo negro para recorrer orgullosamente sus trigales, los que parecía atrapar al sol por su brillante amarillo oro. Cierto día les ordena a sus trabajadores que en tres días más haría una trilla; de inmediato entre aquellas gentes surgieron miradas y murmuraciones de desacuerdo, ya que la fecha indicada era el 2 de febrero "el día de la virgen de la candelaria" que desde mucho tiempo se respetaba dedicando el día a la meditación y no al trabajo. El patrón, hombre poco creyente, siempre decía eran sólo tonterías y sin hacer caso de las advertencias de la gente ordenó los preparativos para la trilla.

Las mujeres con sus típicos trajes, iban de un lado a otro sirviendo la chicha, mistela y del otro; los caballos azuzados por los inquilinos daban vueltas y vueltas pisoteando las doradas espigas, desprendiendo el trigo desde ellas al compás de los gritos ¡a yegua, a yegua..! Todo era alegría y sudor, las cantoras con sus cuecas y tonadas y la chicha animaba hasta a los más quedados, ¡ a yegua, a Yegua..!. A eso del medio día se escucha un ensordecedor ruido a la vez que la tierra tiembla y se habría tragándose a todo lo que se movía: chiquillos, carretas, mujeres, hombres, caballos y cuanto había. El patrón intenta arrancar a caballo, pero éste tropieza hundiéndose junto a su dueño el que parecía a ferrarse a su fusta, como a su vida. Al rato ya nada quedaba, una gran calma invadía a los campos, el agua brotaba poco a poco transformando la era en una pequeña laguna.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
LA SIRENA Y EL CERRO LA HUACHA:

En el cerro La Huacha, que muchos años atrás estaba entre las aguas del mar, salía una linda sirena a peinar sus cabellos con una peineta de oro. Un pescador codicioso y de malos hábitos quería robarle la peineta, hasta que un día lo consiguió. Entonces, la sirena, se fue para siempre mar adentro. A los pocos días de los hechos, en el cerro La Huacha misteriosamente comienza a aparecer un gran perro negro con los ojos resplandecientes y rojos que espanta al más valiente de los humanos.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
EL PIUCHEN:

El Piuchen es una culebra con plumas, que da unos grandes saltos y aparece por las cuevas de las tumbas. Cada vez que muere alguna persona se mete en el ataúd y chupa la sangre del muerto. Hay personas que lo han visto asoleándose en las rocas cercanas al Quitre alto en Buchupureo; en el cajón del Molino en Cobquecura.

Se dice que es producto de la fecundación de un huevo de gallina con una culebra, es muy ágil, silencioso y tenebroso. Hay quienes lo alimentan diariamente con leche y sangre animal como penitencia por el pago de algún pacto con el maldito.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
UN PERRO BLANCO EN LA REFORMA:

En la Reforma; un trabajador, de regreso a su hogar se le atravesó un perro de color blanco. Como era un perro muy lindo el hombre los sigue, pero desaparece en una barranca. Esto lo comenta con su padre, y ambos, al día siguiente, van al lugar donde el perro desapareció. Preparados con palas y picotas cavan en la tierra y al poco rato encuentran dos cántaros de greda vacíos. Continúan cavando y de repente comienzan a aparecer misteriosamente muchos sapos, por lo que los improvisados buscadores de tesoros se van muy atemorizados a sus casas. Aseguran que si ellos hubiesen continuado con la búsqueda se habrían encontrado con un gran tesoro consistente en muchas monedas de oro.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
DESTRUCCIÓN DEL PUERTO DE BUCHUPUREO:

Muchos años atrás el Puerto de Buchupureo era muy conocido por el gran movimiento económico que por él circulaba.
La mayor riqueza y poder estaba en las manos de don Juan España y Mas, hombre acostumbrado a mandar y ser obedecido, y que sólo creía en la fuerza del dinero.

Los habitantes del pueblo eran muy devotos y fieles a la Virgen del Carmen, patrona del puerto. Para ofrecer sus mandas y ofrendas, los creyentes debían pasar por las tierras de don Juan. cada vez el poderoso se enfurecía mas por ello, renegando de la Virgen ásperamente y quejándose porque el caminar de la gente destrozaba parte de las siembras. Cierto día, enfurecido, mandó a su gran perro de color negro a sacar un paquete de velas que estaba depositado a los pies de la Virgen, pero el animal no le obedeció; embrutecido de rabia, extrajo un revólver y disparó enloquecido varias veces a la imagen destrozándola. El castigo no se hizo esperar; el orgullo y vanidad de don Juan, de nada le sirvieron cuando en la noche, las embravecidas olas del mar arrasaron con todos sus bienes, sembrados, animales y bodegas del puerto, dejándolo como mudo testigo a unos pilotes de las bodegas en el río y a un único poste del embarcadero entre las rocas, los que aún hoy se pueden ver.

El destino de don Juan aún es desconocido; algunos creen que después de la furia del mar se fue a España en busca de mejores horizontes. Para otros, desapareció junto a todo lo que el mas se llevó. Trágico fin para quien osó levantar la mano a la Virgen.

Pasado el tiempo la Virgen apareció en unos requeríos de Huilquicura.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
LA IGLESIA DE PIEDRA:

La Iglesia de Piedra está ubicada en el lado Norte de Cobquecura, al lado del mar. Es una gran roca con forma de una gigantesca tortuga y en su interior posee una gran bóveda que comunica con el océano y dos túneles que salen hacia el continente; en sus paredes interiores se han formado curiosas grutas como las de las iglesias en las que la gente coloca imágenes. Desde su cima se aprecian hermosos paisajes de cerros, campos, requeríos, playas y el potente romper de las olas en sus laderas pétreas formando impresionantes chorros de agua con sus fascinantes arco iris. Se cuenta como mucha verdad que en la parte de arriba existen algunos hoyos por los que caen los animales al abismo y jamás se vuelven a encontrar. Estos hoyos no se pueden ver ya que están tapados con la espesa vegetación de docas y otros que forman una blanda alfombra que no se debe pisar.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
LA SERPIENTE DE LA IGLESIA DE PIEDRA:

Las húmedas e inmensas cavernas de la iglesia de piedra eran el refugio de una gran serpiente de múltiples colores y de gran hermosura. Ella por esos lugares habitaba y en las horas de mayor calor salía a tomar sol sobre las rocas espantando con su presencia a la gente del sector, pues le hablaba y ellos pensaban que al acercarse demasiado les atacaría. Esto llega a oídos del hijo de un cacique, quien era joven muy valiente y fornido, el que muy decidido les comenta a sus amigos que se encargaría de terminar con aquella terrible amenaza para la tribu. Por varios días rondó por el sector sin lograr ver a la serpiente hasta que cierto día por fin apareció; era gigantesca y tan hermosa como le habían comentado. Al tratar de acercarse para atacarla escuchó que le hablaba con una delicada voz, pidiéndole que no le hiciera daño pues ella tenía esa forma porque había sido victima del hechizo de una bruja y que en realidad era una princesa. El hombre, con grandes dudas y mucho temor, la deja sin hacerle daño. En los días siguientes iba a verla y a conversar con ella, pero sin acercarse demasiado ya que aún desconfiaba. La serpiente, poco a poco, se fue ganando la confianza del joven hasta que un día le dijo que lo amaba y que con un beso suyo se rompería el hechizo y volvería a ser como antes, una linda princesa india, y que todas sus riquezas le pertenecerían. El joven, que también se había enamorado de ella por su suave voz, poco a poco se acercaba más a ella hasta llegar a acariciarla. La serpiente permanecía quieta para no asustarlo, pero él, al verse atrapado por el cuerpo de la serpiente se desesperó y empezó a apuñalarla por todas partes. Gravemente herida y muy triste por la incomprensión de su amado se fue a refugiar a las galerías de la Iglesia de Piedra.

Pasado algunos días, en las rocas de la “piedra de la ventana”, se encontró el cuerpo desnudo y apuñalado de una hermosa mujer.
Averiguando en otras tribus ninguna mujer había desaparecido, quedando en todos la duda de que si esa mujer era la serpiente encantada que había retomado su cuerpo normal producto de los dolores de la muerte y del amor incomprendido.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
EL ENTIERRO DE LA IGLESIA DE PIEDRA:

Asombro causaban las hermosas mujeres indígenas que radiantes de belleza y alegría solían bañarse en las limpias y frescas aguas de la cascada ubicada al lado este del camino de a iglesia de piedra y Buchupureo. Se trata de una pequeña caída de agua y un pozón de poca profundidad que está entre unos matorrales muy frondosos que llaman al reposo y meditación por estar en un lugar tranquilo y muy acogedor. Pero el deleite rápidamente se transformaba en pánico pues estas mujeres, al sentirse observadas, misteriosamente desaparecían delante de los ojos de los atrevidos, causando en éstos una rápida huida desde ese lugar. Ellas estaban ahí porque tenían la misión de proteger un gran entierro de oro y plata que algunos nativos habían quitado en la guerra a los españoles.

Estas hermosas fantasmas desaparecieron definitivamente cuando un valiente campesino venció el terror y sacó tan preciado tesoro. Hoy en día los descendientes del campesino gozan anónimamente de la fortuna de su antepasado.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
PIEDRA LA SEÑA:

Es una roca que está entre las aguas del mar a unos 500 mts., de la orilla de la playa, frente al Miramar y que se ve solamente cuando la marea está baja, pues al estar la marea alta sólo se notan las olas que rompen en ella. Por ese motivo es utilizada por los pescadores para ver el estado de las mareas y lleva el nombre que la distingue.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
LOS REMOLINOS DEL GUANACO:

En la temporada de verano por el camino interior del fundo “El Guanaco” se forman frecuentemente muchos remolinos de viento que levantan una gran polvareda de trumao, lo que intranquiliza a la gente. A estos remolinos apenas aparecían, los trabajadores les pateaban y pisoteaban gritandoles ¡a diablo!. Con el fin de desarmarlos y hacerlos desaparecer para que no molestaran más.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
EL DIABLO EN LA CANDELILLA:

En los atardeceres de otoño e invierno, en el sector “La Candelilla”, aparecía el diantre con la forma de burro y los ojos inyectados en sangre, e invitaba a los temerarios que por allí se atrevían pasar a subirse sobre su lomo, motivo por el que la gente huía despavorida de ese lugar. Hasta que un día, un grupo de niños que volvía de la antigua escuela de Cobquecura se encuentra con el maldito, el que los invita a subirse a su lomo, amenazándoles con “Al que quede abajo me lo llevaré en cuerpo y alma al infierno”. Dicho esto, temerosamente alcanzan a subir cuatro niños, quedando uno abajo, pues no cabían más. El niño que no alcanzó a subir, desesperado, miró a los lados apenas divisó una estaca de pellin que estaba botada, en un cerrar de ojos, la recoge y la ensarta con gran fuerza en el ano del animal para subirse en ella y así no ser llevado por el diantre. La bestia, al sentir la estaca en el cuerpo, lanza un gran resoplido, revienta y desaparece dejando un tremendo olor a azufre y una humareda muy espesa, salvándose de esa forma todos los niños. Desde aquel día el diablo no aparece por el lugar, por el temor de encontrarse con esos chiquillos que lo hicieron reventar.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
LOS DUENDES DEL ESTERO COQUETO:

Cuentan que al internarse por entre los matrorrales que rodean al estero “Coqueto” en San Ramón (en él, antiguamente, se extraía oro por medio del chayado) se escuchan gritos y voces que aterrorizan a la gente y espanta a los animales, ya que en un recodo y en el lecho del riachuelo existe un entierro consistente en oro, el que cuidan esmeradamente unos duendes. Por tal motivo nadie ha podido encontrar preciado entierro. Cuando los duendes se descuidan un poco el oro comienza a escurrir lentamente por el agua, y esto es el poco material que logran capturar los improvisados mineros con sus rústicas chayas.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
LA CAMA DEL DIABLO:

A orillas del camino de Quirihue a Cobquecura, por el lado izquierdo, se halla una piedra plana del porte de una cama que tiene hasta el doblez de las sábanas. Se cuenta que por ahí un día paso el diantre encontrándose casualmente con una hermosa diablita de la que quedó prendado, y a la cual, acto seguido, la invita como él sabe “engañosamente! A descanzr de la caminata en dicha cama.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
EL ARCO DE LOS ENAMORADOS:

Ubicado en la punta de las rocas de la Rinconada de Taucú, es un arco de piedra, como un pequeño túnel, que tiene de fondo el cielo y el mar. En su salido, por parte superior, sobresale una roca con la forma de un gran águila que esta a punto de emprender el vuelo.

Los ancianos aseveran que cuando una pareja de enamorados pasa por el túnel del arco, al poco tiempo se casan y tienen una numerosa familia.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
LAS HUELLAS DE LA CARRETA DEL DIABLO:

Entre "el arco de los enamorados" y el acantilado del lado norte de esos roqueríos se puede apreciar dos huellas de ruedas metálicas de carreta inscritas en la dura roca y entre éstas unas pezuñas como las de un burro. Se asegura que es la huella de la carreta del diablo que por ahí pasó haciendo de las suyas.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
LA PATA DE LA MULA:

Reventada de cansancio, llega una pobre mula, casi al frente del arco de los enamorados, por la gran carrera que se pegó al arrancar del diantre que se la quería llevar; al verse acorralada con toda su fuerza ella afirma una de sus patas en  una roca para saltar hacia el mar escapando así del diablo dejando como testimonio impresa su pata en la dura roca.

Se cuenta que cada noche la pata de mula cambia de color, si un día está amarilla al siguiente va a estar roja.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
LOS PIRATAS EN TAUCU:

Tiempo a tras llega a la rinconada de Taucú un barco pirata. Los malvados navegantes raptaban y violaban a las mujeres así como también asesinaban a los varones, adueñándose de las riquezas y alimentos que los indefensos habitantes poseían. Ante la desesperación de los miembros de la tribu, el hechicero decide salvarla lanzando de todo corazón un hechizo a los piratas y su buque, el que de inmediato se dio media vuelta quedando con la quilla hacia el cuelo y luego convirtiéndose lentamente en piedra y de esa forma, no molestando más a ñla gente del sector. El cerro en donde está la cruz, en la rinconada de Taucú, es el volcado y petrificado buque pirata de esta historia.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
LA PLAYA MURE:

El Mure era un mariscadero nativo que normalmente utilizaban unas doncellas aborígenes para bañarse y mariscar en forma frecuente. Producto de un hechizo de una envidiosa mujer, las doncellas fueron convertidas en las dos rocas que se ubican en la playa jnto a la desembocadura del río Cobquecura.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
PIEDRA LAS COMADRES:

Piedras ubicadas una frente a otra en Talcamávida, fieles vestigios de una gran lección para dos amigas que por ambición y egoísmo se enemistaron. Un día de verano, como tantos otros, ambas van hasta la falda del cerro y allí cada una eligió una mata de maqui para cosecharla. Una de ellas, con gran suerte encuentra una tan cargada que por eso rápidamente realizó su tarea, pero la otra mujer pensó que esa mata alcanzaba para las dos. La reacción de su comadre es molesta y no quiere compartir su hallazgo; la discusión sube de tono y la amistad se olvida, al mismo tiempo que, por designios superiores, van lentamente conviertiéndose en piedra.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
EL SALTO DEL DIABLO:

En Mela, en la orilla del río, contraria a la costa existe una huella enorme sobre una roca. Se dice es la pisada del diablo desde donde salto hacia la gruta sur de la rinconada de Taucú en donde también está inscrita, en la base de la pared de la cueva, una norme huella parecida a la de un asno. Desde ahí el demonio saltó hasta Buchupureo dejando grabada su pata de asno en la cueva del gato.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
LA SIRENA:

Entre el cerro la Campana y el Cajón de los perros cuentan que en las noches subía una sirena a una pequeña roca que está casi a la orilla de la playa a peinarse los cabellos con una peineta de oro y mientras lo hacía entonaba lindas canciones que hipnotizaban a quienes escuchara.
Un buen día, unos pescadores pasaban por ese lugar y al ponerse a escuchar el canto de la sirena quedaron de inmediato hipnotizados sumergiéndose en las profundidades del mar y así perecer por inmersión, perdiéndose para siempre sus cuerpos.

Un anciano que conocía bien esa historia un día salió de pesca con unos jóvenes amigos, él les comento lo sucedido en señal de advertencia, pero ellos no le hicieron caso. El viejo al pasar por el lugar se tapó los oídos para no escuchar, los jóvenes rieron, paro casi al instante quedaron hipnotizados lanzándose al mar y aspa desapareciendo para siempre.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
LA POZA DEL CARNERO:

Desde el puente “aguas abajo” en el estero Rehue, pasando a través de una espesa vegetación, casi en una forma fantástica se presenta un paisaje de singular belleza por sus características especiales. Una pequeña cascada y un pozo muy profundo tallado por el agua completa el escenario natural, en donde a eso de las doce de cada día solía aparecer un carnero de gran contextura por sobre la cascada. Cuando el animal se daba cuenta de que algún humano lo espiaba se lanzaba a las profundidades de la poza, no volviendo a salir de las aguas y causando un gran asombro en los intrusos visitantes.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
NAUFRAGIO EN HUILQUICURA:

Es comentado entre los pobladores más antiguos que , hace muchos años, frente a Huilquicura encalla en las rocas un barco pirata hundiéndose completamente con toda su carga y tripulación, sin salvarse nada ni nadie. Se dice que los restos del barco aun están bajo las aguas de ese lugar.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
PIEDRA DE LA CAMPANA:

En el lado norte de la cueva de Hulquicura estaba la comentada "Piedra de la Campana" llamada así, porque cada vez que la piedra era golpeada con otra similar emitía un sonido como el tañido de una campana, propagando un eco ronco y apagado.

Dicen algunos que la piedra tapaba un profundo pozo y de ahí provenía dicho sonido de campana. Todo esto quedó en un enigma porque la piedra desapareció rodando hacia el fondo del mar, debido a las inclemencias del terremoto del año 1939 que azotó a la zona.

Actualmente, en su lugar sólo se observa un derrumbe.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
LA VIRGEN DE SANTA RITA I:

La leyenda nos cuenta la historia de una desdichada mujer que era castigada brutalmente, sin motivo alguno, por su marido. Una vida demasiado triste para una débil mujer cuya fortaleza ya se había esfumado, quedaba como única esperanza, la muerte. Así ocurrió. Un día, loca en su desesperación, se lanzó a la mar desapareciendo bajo las tempestuosas olas. Pero no desapareció totalmente sino que se convirtió en una virgen estampada en las rocas, como un milagro que hace recordar a los lugareños tan triste episodio y que, al mismo tiempo, es un motivo de fe que atrae a muchos creyentes que ofrecen devotamente las más increíbles mandas.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
LA VIRGEN DE SANTA RITA II:

Esta versión nos traslada a "Santa Rita", lugar donde aseguran los lugareños se asentó la virgen después de desaparecer de buchupureo. Años más tardes de aquellos terribles momento de desolación y castigo, unos pescadores que pasaban frente a la cueva de Huilquicura contemplaron, con asombro, una aparición de la venerada Virgen que se agrandaba cada vez más. Conmovidos por tal milagro sintieron la necesidad de orar, demostrándole su fidelidad y profunda fe. Sus oraciones fueron escuchadas y la pesca resultó abundante y propicia, como nunca antes. Al despedirse, vieron que la imagen se achicaba hasta quedar del porte que hoy la vemos. Este milagro fue muy comentado por los esforzados campesinos, creciendo así una profunda tradición de fe y religiosidad.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
LA CUEVA DE HUILQUICURA (DE SANTA RITA)

Antiguamente la cueva de Hulquicura era asombrosamente hermosa, con un esplendor y claridad digna del aposento de una reina. Pero como la gente hizo de la festividad una fiesta pagana, una diversión sin fe, causó el enojo de la Virgen, quien, para escarmentarlos, mandó a que la caverna se obscureciera y fuera tenebrosa a los ojos humanos, para que nadie nunca pudiese contemplar su belleza, aún con la ayuda de linterna por muy potentes que fueran.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
LAS HADAS DE SANTA RITA:

Afortunado es aquel buen hombre que el primero de enero se atreva a incursionar por las galerías de la cueva de Huilquicura, pues dos hadas lo ayudan a atravesarla hasra el cerro Coiquén de Quirihue. Si las hadas lo encuentran amable, humilde y de buenos sentimientos le entregan un tesoro que cada día lo empobrecen más y más hasta dejarlo en la miseria más grande.

Por Luis Zamora Figueroa – Docente del Liceo Profesor Diego Misssene Burgos - Cobquecura.
KAKIPELUKA:

En tiempos muy remotos, vivían en esta zona dos caciques muy poderosos: Name, que tenía sus dominios en lo que hoy es Cauquenes y Nogueche, en las márgenes del Itata.

Un hijo de este último se enamoró de una hija de Name y quiso raptarla, pero falló en el intento.

Se hizo acompañar de un famoso hechicero llamado Kakipeluka y fue hasta los reductos de Name a ofrecer por ella una buena dote, pero su padre la encontró de poca monta. No quería entregar a su hija en manos de un heredero de su enemigo de siempre. Por eso, puso como condición, que a de más de los animales y cereales ofrecidos, debía construir una laguna en la cima del cerro que hoy lleva su nombre.

Después de un tiempo, fue cumplido su deseo.
Pretendiente y hechicero, fueron nuevamente a visitar a Name para darle cuenta de que su pedido se había realizado, pero este negó una vez más a acceder a su solicitud.

Indignados ambos, se retiraron de su presencia y se dirigieron hacia la laguna, escondiéndose entre los matorrales.
No tardó en llegar Name con sus hijas a ver la laguna. Apretujándose entre ellas, la miraban asustadas.

Entretanto, la que había sido pedida en matrimonio, yacía acurrucada a la sombra de un maitén. Al verlas su padre, les insinuó que fueran a mojarse los pies y los cabellos.

La primera en salir presurosa fue la dolorida novia. Sumergió sus pies en el agua y comenzó a peinar sus cabellos. Pero, por arte de magia de Kakipeluka, debió seguir avanzando hasta el centro de las aguas, sumergiéndose lentamente, para no salir más.

Todos los años, cuando brilla la última Luna llena de Diciembre, se le ve aparecer en el centro de la laguna, acicalando sus cabellos, para desaparecer luego como una ilusión.

Por Ramón Orellana Yánez – Dueño de Cabañas Rucamar - Cobquecura.
LEYENDA DE MALALCO:

En la parte que se extiende hacia el sur, entre el roquerio de Cobquecura, hay una gran caverna conocida con el nombre de Cueva de Huilquicura.
Es tan profunda que, dice la leyenda, va a salir en la cima del cerro Coiquén, en cuyas faldas esta Quirihue.
Los caciques y sus gentes, bajaban por ella hasta el Malalco (potrero o cerco de agua). Era el camino más corto para llegar a solazarse entre las olas.

Por Ramón Orellana Yánez – Dueño de Cabañas Rucamar - Cobquecura.
LA LAGUNA DE SANTA CRUZ:

Este lugar queda en las faldas de los cerros más altos de Quirihue. Entre ellos, hay una laguna que se ve siempre cubierta por una especie de neblina, hasta que alumbra el sol. Pero, si a pesar de ello, permanece una nubecilla sobre las aguas, hay que tenerle miedo a la aparición de un potro salvaje que emerge desde las aguas.

En el tiempo de las cosechas, cuando están las bestias trillando el trigo, las yeguas se vuelven locas saliendo despavoridas en todas direcciones.
Para poder trabajar hay que enlazar el potro.
La solución la dio un brujo del lugar “Hay que trenzar un lazo de corteza de palqui”.

Desde entonces, todos los lugareños mantienen un lazo de palqui colgado en un clavo cuadrado. Si el potro sale, lo toman con toda tranquilidad y lo devuelven a la laguna. Así pueden trabajar tranquilos.

Por Ramón Orellana Yánez – Dueño de Cabañas Rucamar - Cobquecura.
ANÉCDOTA EN LA LOBERÍA:

Esta es una anécdota verdadera acaecida un día de Enero en al década del 40.
Manuel Miras, era un atlético personaje, que por razones económicas decidió avecindarse en Cobquecura.

Venía desde Valparaíso con el destacado encargo de cazar lobos marinos, para aprovechar sus pieles en la confección de abrigos elegantes para damas.
La lobería, como se le conoce hasta hoy en día, dista unos poco metros desde la orilla de la playa, variando, sólo por efecto de las mareas altas o bajas.
Buscó otros buenos nadadores, muy conocidos en el pueblo, más por sus apodos que por los nombres de pila. Juan Osorio, alias el Cachaña y Pedro Leiva, alias el Yegua Loca.

Un día de sol lleno y un mar brillante, se lanzaron a la aventura de abordar la lobería en procura de pieles y luego de los esquivos pesos.
Unas pocas brazadas y alcanzaron las rocas.

Después de unas horas juntaron las especies capturadas y se prepararon para regresar. Pero, con gran asombro y otro tanto de susto, vieron que la marea había subido y los torbellinos formados por las olas no les permitirían llegar sanos y salvos.

El caso era grave. La tarde iba cayendo. Los lobos comenzaban a retornar a sus refugios y atacaban a dentellada a los asustados cazadores. Los familiares que observaban desde la playa, magnificaban las conjeturas y entre lagrimas y gritos no tuvieron más que resignarse a “lo que Dios quiera”.

Las sombras de la noche sellaron aun más la intensidad del peligro. Pero, los resignados familiares se dieron a la tarea de hacer luminarias, no sólo para espantar el frió sino también para manifestar su presencia a los amenazados cazadores.

Así como el sol apareció delineando los perfiles de las cumbres costeras, así también, se hizo presente, entre un grupo de muchachos, rodeando al Tiburón, el mejor nadador de la costa.
No demoró en quitarse sus ropas. Una larga cuerda le esperaba para asir de ella a los loberos.

Y… no hay algo p’al frío niños?
  1. Aquí… aqui tiene compadre Tiburón, dijo una voz de mujer estirandole el brazo con una tetera de 5 litros.
  2. … usté sabe comadre que no se toma mate antes de bañarse…
  3. Si es tinto… compadrito… échele no más…
Como tenía fama de buen bebedor, nadie se admiró que vaciara, sin cortar hebra, los cuatro litros que contenía la tetera.
  1. Ahora sí, dijo. Se acabaron los tiritiones…
  2. Échele un taquito de este rascatripas, pa que no le acalore el tinto, le gritó otro amigo, pasándole media botella con aguardiente.
  3. Me estaba haciendo falta pa los nervios… compadrito. Si parece que sabía usté don del alma… Y, besar la botella y vaciarla de un sorbo en su boca fue sólo un segundo.
Listo así para lanzarse a las olas, lo hizo con la mayor naturalidad. En dos minutos se le vió subir a las rocas, abrazar a sus amigos y atarlos junto con las piezas capturadas a la cuerda que le habían dado para asegurarlos.
En dos minutos, también, llegó a la playa levantando los brazos y agradecido a todos los parabienes y felicitaciones por su acción.

Por Ramón Orellana Yánez – Dueño de Cabañas Rucamar - Cobquecura.