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Rucamar cuenta con 6 cabañas.

4 Cabañas para 3 Personas (cama matrimonial y cama de plaza y media)

2 Cabañas para 6 Personas (cama matrimonial, 2 camas de plaza y media y camarote con 2 camas de plaza y media). Estas cabañas cuentan con cocinilla, frigobar, TV, comedor y loza para 6 personas.

Todas las cabañas cuentan con baño, agua caliente y amplia zona de estacionamientos.
 
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Valores diarios Rucamar


Cabaña para 3 Personas
$ 15.000

Cabaña para 6 Personas
$ 25.000

Precios conversables dependiendo de la cantidad de días y la temporada.

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HISTORIA DE COBQUECURA, 1 PARTE.

Por datos obtenidos de informaciones tradicionales, se le atribuye a Cobquecura un origen  aproximado al año 1425. Se presume que los fértiles prados y cristalinas aguas de “Los Cuartos Verdes” incentivaron a los Picunches a refugiarse y vivir en ellos.

Nombrar Picunches y no Araucanos, obedece a que eran ellos los legítimos habitantes de estas tierras. Sus dominios se extendían desde Choapa hasta el río Itata.

La etimología de la palabra proviene del vocablo Picun, que significan Norte y Che, gente; o sea, Gente del Norte.

Así como los vocablos Cofque o Cobque significan Pan y Cura Piedra, sirvieron para denominar a la tierra que hoy nos ocupa.

Los estudiosos de la antropología mapuche pensaron que podría haber tomado el nombre de un pan hecho en piedra conocido como “Catuto”. Se decidió, por fin atribuirlo a las piedras que, como panes, servían para levantar pircas.

Los muros divisorios se aprovecharon también como refugio  contra los embates de la naturaleza. De ahí que muchas construcciones aún conservan las primitivas características aborígenes.

De los personajes destacados que recuerda la historia, está el Cacique Alejandro Picero Carampangue. Muchas son las actividades que pudo haber realizado: como fundador y diseñador del plano del pueblo, confeccionado o copiado de la desaparecida Pienco.

Las tierras del cacique Picero y pobladores inquilinos correspondían a una parte de las encomiendas de doña Inés de Suárez y en virtud de habérsele reconocido favorablemente sus títulos en las propiedades rurales de Cobquecura, el cacique Picero concedió a gratuidad, testamentareamente, los terrenos que ocuparían las calles, los de la iglesia Parroquial, de la Plaza de Armas y del Cementerio local entre las calles Independencia, Carrera, Balmaceda y Arturo Prat, que reemplazaría el del Panteón Indígena, en retribución a la Real Audiencia de Concepción, lo que ocurrió el 11 de Enero de 1575, según el acta de Fundación del Pueblo de Cobquecura, considerándosele por esto ciudadano benemérito e hijo ilustre, además de otorgársele el título de fundador.

De rostro ancho, severo, de color mate, desbarbado, alto, corpulento, lucía en sus orejas dos pendientes de oro fino. Dos bellas aborígenes peinaban su cabellera que caía hasta más debajo de las corbas y en ocasiones hasta dos trenzas acostumbraba. También se decía que era el más inteligente y rico de la región. Que su comercio de cochayuyo proveía los mercados de Concepción, a los cuales llegaban con una grande y numerosa recua de burros.

Estas condiciones le prodigaron el cargo de Juez y representante de la Real Audiencia. Ejercía la justicia utilizando un báculo de mando, con empuñadura confeccionada en oro macizo de los más puros quilates. Junto con el bastón de mando, mantuvo en su poder el acta de fundación de Cobquecura, escrita en cuero de lobo marino.

Gordo y de edad en sus últimos años murió súbitamente subiendo a pié por el camino del Bosque Yahualqui a raíz del anuncio de una salida de mar.

Es posible que algunas acciones se le atribuyan confundidas con la falta de datos escritos y que el tiempo hubiese trastocado en un entretenido anacronismo. Esto se podría probar, pues los pocos ancianos residentes, alcanzamos a conocer a sus cercanos parientes como doña Vitalina Picero y a los pocos descendientes que viven en estas tierras.

Copia de la real cédula en el Gobierno de la República fue despachada y recibida en Cobquecura por funcionarios de la aldea con expresas instrucciones de hacer su entrega en la primera sesión inaugural de incorporación la muy ilustre municipalidad de Cobquecura en cabildo abierto en la plaza pública, en la persona de la joven Vitalina Picero, a la sazón heredera de los bienes raíces y del bastón de mando de su antepasado.

Vitalina Picero en razón de una manda se caracterizaba en el pueblo de Cobquecura por el uso de hábitos blancos. Era devota de la Virgen del la Merced. Su hija mayor doña Herminia Picero, tataranieta del cacique fundador, buscando los escritos de los bienes raíces de su extinta madre, entre otros documentos e instrumentos públicos halló el pergamino que le concediera en Cabildo Abierto la Ilustre Municipalidad de Cobquecura, pero viéndose que ella también había entrado en edad y no tuviera ya la seguridad de su custodia y en conocimiento que el propietario del que llegaría a ser Museo de Antigüedades en Mure Cobquecura (conocido como Quita Pena), don Jorge Concha, coleccionaba objetos de antigüedad y prendas de curiosidades de la comuna, le obsequió junto a otras prendas que habían pertenecido a su antepasado tatarabuelo cacique Picero el pergamino de cuero de lobo que contenía el acta de fundación de Cobquecura. Don Jorge Concha conservó por mucho tiempo dicho pergamino como una pieza importante del museo, obsequiándolo finalmente al escritor don Benjamín Subercaseaux en una visita que este le hiciera.

Posteriormente, con motivo de un acto religioso muy breve y sencillo, Herminia Picero, acompañada de un grupo de feligreses y de Emilia Picero, su prima hermana, hizo entrega del Bastón de Mando con empuñadura de oro del cacique Picero que usara este caracterizado personaje en ocasiones de Administración de Justicia en representación de la real Audiencia de la Villa La Concepción de Penco, para servir en las solemnidades y se mantuviera a perpetuidad en la Iglesia Parroquial San José de Cobquecura.

En dicho acto y del discurso de elogio por el rasgo espontáneo de la donante del Báculo de Mando se le impartió su bendición por el Obispo de Concepción Sr. Gilberto Fuenzalida Guzmán.

A medida que Cobquecura avanzaba en su formación de aldea, el 10 de Octubre de 1764, se funda con la denominación propia de los fundadores españoles Nuestra Señora de Buchupureo, por el gobernador Sr. Antonio Guill y Gonzaga y el 19 de Octubre de 1803, se declara oficialmente la habilitación del puerto de Itata Buchupureo para servir  al comercio de cabotaje en el país, con servicio de Administración y Aduana. Sirve en carácter de Administrador del embarcadero el funcionario Sr. Juan España y Mas. Se establecieron en las inmediaciones doce bodegas para el almacenamiento y compra de frutos del país de firmas comerciales importantes nacionales y extranjeras, para su movimiento de embarque y desembarque de mercaderías al país. De exportación al Perú el trigo y cereales con motivo de un terremoto que asoló a esa nación iberoamericana, a California con motivo del descubrimiento y explotación de las minas de oro, a Ecuador, al Japón y a otras naciones Europeas.

En el decenio de 1800 que fuera el de mayor auge y prosperidad de la comuna, en Buchupureo y en frente de Las Piedras de la Lobería, en Cobquecura  se estuvieron construyendo con madera de roble maulino pequeñas embarcaciones: lanchas, lanchones, botes y feluchos. Pero un maremoto ocurrido a lo largo del litoral itateño destrozó el embarcadero arrasando con las bodegas de las comerciales y las oficinas de la administración de aduanas causando la ruina y pobreza de la ciudadanía la que persiste aún en la actualidad y que se ha dejado notar en el decrecimiento de la población y menor número de habitantes en la comuna.

En 1839 la primera iglesia parroquial construida en el departamento de Itata fue levantada en la aldea de Cobquecura, teniendo por titular a San José. Fue construida en el pueblo frente a la plaza de Armas con cara oriente por el arquitecto alemán Eiffel, iglesia que duró hasta el año del terremoto de 1939, justamente un siglo. Se la consideraba grande en proporción al plano urbano de Cobquecura. Fue su primer párroco el padre mercedario de hábitos blancos y orador sagrado Sr. Aniceto Cornejo. Se vino a Cobquecura por prescripción médica a raíz de la fama del clima saludable y benigno que en esos entonces gozaba la aldea costera. Falleció en Cobquecura. Una lápida de mármol de Carrarra, de importación de Italia, recordatoria póstuma, decoraba su sepulcro en el muro sur de la iglesia que él, de años, había dirigido las obras, hasta el termino de su construcción.

En 1856 funcionan las escuelas de Hombres N°5 y de Niñas N°6 de Itata Cobquecura, siendo sus primeros profesores los esposos Sra. Luciana Torres y Sr. Elías Rojas.

En 1875 se efectuó el primer censo de la población del país arrojando para Cobquecura la cifra de 10.481 habitantes. En 1885 se realiza en el país el segundo censo poblacional y Cobquecura registra un aumento de 406, totalizando la cifra de 10.887 habitantes de la comuna, en comparación al censo anterior. Desde el tercer censo comienza la decadencia habitacional en la comuna de Cobquecura.

La amalgama de la historia y de la tradición nos informa que don Agustín del Solar, intendente del Maule (provincia a la que pertenecía Cobquecura) consideró el encomioso porvenir que le esperaba a Cobquecura, para hacer un petitorio legal a la intendencia del aquel entonces en Santiago, de forma que se considerara Villa, el que fue aprobado un 11 de Diciembre de 1878.

Desde su creación, villa de Cobquecura fundó sus cimientos sobre sólidas bases de piedra, arcilla y del espíritu tesonero de su gente, que abogan en forma mancomunada, con el fin de lograr la infinita gama de perspectivas que se avizoran en la puesta en marcha de los proyectos que conllevan el progreso y la cultura para esta comuna.

En 1886 se crea la oficina de Registro Civil en Cobquecura, ocupando el cargo de primer oficial civil el Sr. Manuel Jesús Ramírez de Arellano, quien en el curso de su vida llegará a ocupar los cargos de Gobernador de Quirihue, de Intendente de Cauquenes y de Intendente de Valdivia. Murió el 16 de abril de 1920 en la ciudad de Valdivia.

En dicho mismo año, el 4 de Enero de 1886 nace en Cobquecura el novelista del campo Chileno y Premio Nacional de Literatura 1944, Mariano Latorre Court, registrándose su nacimiento con la inscripción número 22, el 4 de Enero.

Angel Custodio Espejo, periodista y cónsul de Chile en Japón nació en 1869 en Cobquecura. Fue Cónsul desde 1901 hasta 1906.

Otro intelectual periodista hijo dilecto de Cobquecura fue el Director del diario El Mercurio Sr. Ismael Silva Espejo.

Nació y murió en Cobquecura el que llegara a ser Intendente Jurisdiccional de San Carlos, Sr. Agustín Garcés Reyes. Una lápida de mármol de Carrarra, se halló en el muro sur de la Iglesia Parroquial San José de Cobquecura, decoraba su sepulcro, junto al del párroco Sr. Timoteo Vera de recordada memoria y Párroco Sr. Aniceto Cornejo.

En 1891 se crea la comuna de Cobquecura, cuya área territorial alcanzaba la cifra de 893 km. cuadrados y sus límites, al norte el estero Coligual, al oriente las comunas de Pocilla y Quirihue, al poniente el mar Pacífico y al sur el río Itata. La comuna se halló emplazada entre los meridianos 72° y 73° y paralelos 36° y 37° de latitud sur en el departamento de Itata provincia de Ñuble. Antes perteneció a la Provincia de Maule. Esta comuna ha experimentado dos desmembramientos territoriales, el del distrito de Trehualemu y el distrito Boca itata. El de Trehualemu que pasó anexarse al Coronel de Maule, departamento y provincia de Maule, capital Cauquenes, con fecha 27 de noviembre de 1936, según ley N° 5955 con un total de 93 viviendas y 636 habitantes y el distrito de Boca itata anexado a la comuna de Trehuaco.

Texto original de Ramón Orellana Yánez, Dueño de Cabañas Rucamar.