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Son escasas las manifestaciones de folklore que se puedan considerar como genuinas de esta zona, debido a que siendo chilenas e hijas de las costumbres traídas por los conquistadores, son semejantes.
Debido a la distancia que hay entre las ciudades, con relación a esta zona costera, se mantienen todavía vigentes, muchas costumbres antiguas, entre las cuales vale la pena mencionar: velorios (rezos adaptados por rezadores caracterizados del lugar, novenarios y atenciones gastronómicas).
Sepelios en Guando: Se refiere al traslado del difunto, desde su casa hasta el cementerio, “al hombro” (en guando). La camilla se hace en dos varas, unidas por listones. Sobre ella va el ataúd. Seis hombres lo cargan. Caminando dando pasos como un medio trote acompasado. Se van cambiando constantemente, mientras las demás personas del cortejo lo hacen de a caballo. Esto se hace sólo cuando hay una gran distancia entre ambos lugares. En los lugares destinados al descanso, de deja una cruz como recuerdo. Entre tanto los familiares se encargan de atender con refrescos a los acompañantes (se usa más vino que bebidas).
Mingaco: Trabajo hecho en común en base a cooperación. Su paga es la buena comida y abundante bebida (vino). Este mismo sistema rige para las cosechas, especialmente para las trillas a máquina o “a yegua”, aunque éstas ya son escasas. |
| CANCIONES FOLKLORICAS DE LA ZONA: |
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Muchas son las canciones que se pueden encontrar por los campos. Es difícil recopilarlas como aficionado, pues se oyen cuando hay alguna fiesta casera y hay que llevar una grabadora con pilas; ya que la electricidad no se conoce por las montañas.
Para lograr reunir un material, habría que dedicar un tiempo especialmente para ello. Sólo hay esperanzas de realizarlo en un día cualquiera.
Anotaré una canción recogida por una folklóroga que la dio a conocer por radio, hace muchos años. Sin seguridad me atrevería a decir que fue Margot Loyola.
Póngale Chicha Al Potrillo
Era linda su carita
Como cogollo ‘e maitén,
Su boquita era una guinda
Que no ha madurado bien.
Era tan linda mi china,
Como un hermoso clavel;
Si era tan linda la indina
Cómo no la iba a querer.
Estribillo:
Y póngale chicha al potrillo,
Póngale y póngale más.
Que tengo el corazón partido
Y en chicha lo quiero ahogar.
Desde el día que la quise
Y ella me correspondió;
Y yo lueguito le dije;
Que venga la bendición.
Hubo una fiesta grandaza;
Bombo, cajita y toná,
Parecía que a mi casa
Llegó la felicidá.
Estribillo:
Pero en esta vida Perra,
Lo bueno no ha de durar:
Un futre engañó a mi negra
Se fue con ella a rodar.
Desde entonces tengo pena,
Nada me cura el dolor;
Busco alivio pa mis penas;
Se me parte el corazón.
Estribillo:
(Cogollo)
Para la noble compañía
Cogollito’ e resedá,
No tengo más que ofrecerles
Que mi sincera amistá.
Y pongale chicha al potrillo
Etc. Etc. (se canta el estribillo final)
Otra canción que recuerdo cantando a doña Laura Venegas de A., arpista y guitarrista de primera categoría, que la cantaba de esta manera:
Cobquecura, yo en tus playas
Dichosas horas pasé;
Contemplando tus bellezas,
Mis pesares olvidé.
Los cerros que te rodean,
Sol altivos atalayas,
De donde el alba contempla,
La belleza de tus playas.
Para toda la compañía,
Cogollito de verdura,
Esta canción se la canta,
Una hija de Cobquecura.
Por Ramón Orellana Yánez – Dueño de Cabañas Rucamar - Cobquecura. |
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